Historia de su Obra

A lo largo de su desarrollo como artista plástico, Carlota Arenas se ha caracterizado por la disposición a experimentar audazmente tanto con las formas de expresión como en el terreno de los materiales y las técnicas. Habiendo escogido la temática de los rostros y los paisajes, se aleja rápidamente del peligro del convencionalismo y logra una expresión propia, poderosa y moderna que combina la fuerza y la audacia con la sensibilidad y la sutileza.

Seis períodos se distinguen en su trayectoria artística:

  1. REALISMO Y PRIMERAS EXPERIMENTACIONES (1976-1988)
  2. TRANSPARENCIAS Y DISOLUCIONES (1989-1991)
  3. TEXTURAS Y PASTAS (1991-1992)
  4. PETRÓLEO: BLANCO-NEGRO Y COLOR (1992-1994)
  5. MAS ALLÁ DEL PLANO: SERIES, COLLAGES Y OBRA DIGITAL (1995-2003)
  6. ENSAMBLAJES E INSTALACIONES (2003-presente)

Primer período: 1976-1988

REALISMO Y PRIMERAS EXPERIMENTACIONES

En esta fase inicial, Arenas utiliza acrílico y pasteles, trabajados sobre lienzo, madera y papel. El descubrimiento de su capacidad para el retrato es la raíz de lo que luego será su dominio del rostro. En esa época realiza su primera serie de Simón Bolívar, haciéndolo surgir -por así decirlo- del grano de la madera. Sus paisajes, aún realistas, ya empiezan a mostrar su rebeldía frente a toda restricción y en ellas se manifiesta ya su fuerte atracción por el agua. Durante este período, Arenas emprende múltiples caminos, experimentando con texturas, materiales y técnicas hasta encontrar lenguajes propios.

Segundo período: 1989-1991

TRANSPARENCIAS Y DISOLUCIONES

Poco a poco, a medida que se siente dueña de los medios expresivos, Arenas comienza a explorar los poderes del acrílico. Utilizándolo casi como si fuera acuarela, se lanza a "bañar" las telas, orientando el movimiento del agua hasta lograr efectos de transparencia múltiple. En el proceso, supera cada vez más los límites del realismo y comienza un proceso de disolución de los rostros y los paisajes, hasta descubrir que unos y otros son plásticamente equivalentes. "Trato mis rostros como paisajes", dice.

Tercer período: 1991-1992

TEXTURAS Y PASTAS

La soltura que Arenas adquiere con el manejo del acrílico la lleva a experimentar con la incorporación de texturas al lienzo. Uno tras otro, diversos materiales y texturas  -yeso, arena, polvo de cáscara de huevo, petróleo- se van integrando a su obra para darle cuerpo y peso al color en la transparencia. Ese contacto con la pasta y la materia la lleva, en esa misma época a incursionar en la escultura, el tejido de tapices y la cerámica. Sus rostros y sus paisajes adquieren toda su fuerza de libertad. Es en  esta época cuando Arenas llega a dominar sus característicos "ojos", esa forma de lograr la expresión del rostro con trazos de insólita soltura que se convierten en una poderosa mirada. Ya nada pone límites a la disolución  en el espacio de los elementos de cada rostro y de cada paisaje. El color, las pastas, los collages parecen entrar y flotar libremente sobre el lienzo.

Cuarto período: 1992-1994

PETROLEO: BLANCO-NEGRO Y COLOR

De pronto ese despliegue de color se detiene y Arenas se dedica a experimentar la potencia de las texturas del petróleo. Descubre que con sepia y negro y con la versatilidad que da la mezcla de petróleo con acrílico es posible lograr una gran fuerza expresiva. Ahora los rostros se siguen desplegando, disueltos en un mar de texturas y de  tonos,  que van desde el negro del petróleo puro, pasando por los grises y los sepias, hasta llegar a los toques de blanco acrílico. Ya no le alcanzan los lienzos pequeños para desarrollar su obra y se hacen raros los cuadros de menos de un metro (tres de ellos llegan a ser de casi tres metros por tres metros). Una excepción es una serie de "máscaras" que realiza inspirada en los rostros de las cerámicas precolombinas, en petróleo sobre lienzo en pequeño formato.

Quinto período: 1995-2003

MAS ALLA DEL PLANO: SERIES, COLLAGES Y OBRA DIGITAL

Después de haber explorado la versatilidad del petróleo como materia pictórica, Arenas se siente libre para reincorporar el color. Esta vez recurre a los óxidos y otros pigmentos de cerámica, así como al collage. Grandes rostros de enorme fuerza, en lienzos de gran formato caracterizan su obra en este período. Y como para equilibrar el espíritu, en esa misma fase desarrolla toda una serie de rostros pequeñísimos (de 30x30) de una gran sutileza y sensibilidad expresiva. Da también un salto al futuro, mediante un creciente dominio de la imagen digitalizada y sus infinitas posibilidades.

Sexto período: 2003-presente

ENSAMBLAJES E INSTALACIONES

Una vez liberada del plano, Arenas se lanza a explorar el espacio, unas veces valiéndose de la tecnología y otras cuestionándola; unas veces utilizando los medios más modernos y otras rescatando las formas de la materia viva. Así la encontramos haciendo collages en la computadora o ensamblando rostros de alambre, estambre y tela metálica en carcazas vacías de televisores; un día trabaja en la computadora fusionando fotografías de helechos con dibujos "escaneados", mañana hace un calvario con figuras de tamaño natural utilizando las enormes conchas de los chaguaramos. Es un reencuentro con sus primeras incursiones en la escultura y con aquellos trabajos en los que hacía surgir las figuras de las venas de la madera. Ahora captura los rostros fugaces que surgen de papeles arrugados y las imágenes desenfocadas de un televisor a color. El rostro sigue siendo su meta, la libertad de búsqueda su método.

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